Lectura rápida. ¿Para qué sirve y no sirve?

  Asociados a las técnicas de estudio y de memorización, muchas veces se venden cursos de lectura rápida. De entrada, parece interesante en algunas situaciones.

¿Para qué sirve la lectura rápida y para qué no sirve?
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¿Por qué soy escéptico respecto a la lectura rápida?

Si tienes mucha dificultad para la lectura, retrocedes muchas veces y vas más lento que un caracol, puede tener algún interés.

Si tienes que leer novelas, documentarte sobre temas que ya conoces, leer rápido o escanear el material, tiene su utilidad.

Ahora bien, para una persona que no tenga dificultades para leer y necesite estudiar de forma eficiente, ¿sirve para algo?

En mi opinión para poco. La lectura rápida solo sirve para revisar rápidamente un tema antes de empezar o para hacer repasos a gran velocidad cuando ya dominas el material.


He leído libros y los consejos que dan para leer más rápido, pero a mí nunca me ha hecho falta ningún consejo especial.

Si quieres tener una visión general de un tema antes de empezar, únicamente hay que mirar los títulos del tema y las palabras clave.

Si es un libro, lee el índice y ojea rápido los títulos de los temas. Si hay resúmenes al final de cada tema, también puedes mirarlos. Así ya tendrás una buena idea global. En realidad, puede que ni te haga falta leer el libro. O sea, inicialmente puedes ir rápido para tener una idea general del tema y de su distribución.

Al final, tras haber leído y profundizado varias veces en el material de estudio, puede tener sentido hacer revisiones en forma de lecturas muy rápidas.

Si has trabajado mucho con un texto y lo dominas, puedes releerlo a una rapidez inaudita.

En mi caso, en repasos antes de un examen, podía leer a una velocidad de una página dos segundos o menos. ¿Cómo es posible? Al tener ya una imagen mental profunda del material con solo mirarlo refuerzas lo que ya sabes. No es nada especial.

Pero cuidado. No es recomendable repasar así. Lo mejor es repasar de forma activa, es decir, recuperando el material de tu memoria con el recuerdo. Lo que siempre se ha llamado recitar la lección o escribir las ideas claves si mirar el texto. La simple relectura es un estrategia muy poco eficiente.


Soy bastante escéptico acerca de esos cursos que te prometen que leerás muy rápido y lo plantean como algo vital para el estudiante. Curiosamente no hacen cursos de compresión rápida. Eso sería lo más importante.

Si has leído mis dos anteriores artículos acerca de cómo estudiar y la elaboración interrogativa, te habrás dado cuenta de que son estrategias que requieren tiempo. En realidad son estrategias de lectura lenta.

Si queremos profundizar y comprender, no nos queda más remedio que leer pensando, preguntándonos y consultando otras fuentes adicionales. Eso requiere tiempo, pausa, lentitud y reflexión.

Hay otro motivo no menos importante. No necesitamos añadir otra fuente de exigencia y estrés en nuestra vida. Saborear lo que leemos tiene su interés ya sea por estudio o por placer.

¿Puede la lectura rápida tener alguna utilidad?

Si nuestro objetivo es aprender, los únicos momentos en que lectura rápida puede tener sentido es al principio y al final de estudio.

Para eso no nos hace falta ninguna estrategia especial de lectura rápida. Al principio consiste solamente en ojear los títulos y palabras clave y al final ya conoces sobradamente el texto. Únicamente te hará falta mirar las páginas un momento.

Pienso que lo difícil no es leer muy rápido, sino saber distinguir cuándo debes leer con lentitud, cuándo debes leer rápido y qué partes debes ignorar totalmente. Ese es el secreto.

Y, sobre todo, relájate y tómalo con calma. 

Dr. Alberto Sanagustín
@alsanagust
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Bibliografía:

Robinson, A. (1993). What smart students know: Maximum grades, optimum learning, minimum time. New York: Crown Trade Paperbacks.


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