Embolia Grasa (en 2 minutos)

Resumen de las características y abordaje del embolismo graso.  La transcripción debajo del vídeo.



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Si en un examen tipo test o en tu vida profesional se te plantea la situación de un paciente que ha sufrido una fractura reciente y más o menos entre el primer y tercer día se queja de disnea, es decir, dificultad respiratoria y alteración del nivel de consciencia (confuso, estuporoso) y además, sobre todo, si presenta también petequias en tórax.

¿Qué pensarás?

Pues habrá que sospechar un embolismo graso.

Es más frecuente tras fracturas cerradas de huesos largos como la diáfisis del fémur y, sobre todo, son fracturas múltiples; pero también pueden aparecer en la fractura de cualquier hueso.

Es decir, tenemos un paciente politraumatizado con una fractura de fémur o de extremidades inferiores y que tras unas horas o pocos días aparece un problema pulmonar (disnea o taquipnea), un problema neurológico (confusión o estupor, alteración del nivel de consciencia).

Aquí ya tendrías que sospechar, tener una alta sospecha de un síndrome de embolia grasa, sobre todo además presenta petequias en tórax superior, en cara o en conjuntivas.

Normalmente, si haces una analítica y una gasometría es muy significativo que el PO2 sea inferior a 60 mm Hg

Y si haces una placa de tórax se ve una imagen que llaman en "tormenta de nieve".

En este caso la sospecha es muy elevada de que está sufriendo un síndrome de embolia grasa y el tratamiento tendrá que ser en UCI y con oxigenoterapia, seguramente con ventilación mecánica y corticoides a altas dosis y, por supuesto, estabilizar las fracturas.

De hecho, la principal prevención del síndrome de embolia grasa es la fijación precoz de las fracturas.

Estos serían los factores en los que te tienes que fijar tanto en la práctica clínica como si se presenta en un examen tipo prueba objetiva.

@alsanagust



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