Qué pasa si pierdes un diente y esperas para ponerte un implante
Perder un diente y pensar “ya me lo pondré más adelante” es más frecuente de lo que parece. Sobre todo si no se ve al sonreír o no duele.
Pero ¿qué ocurre en ese tiempo de espera? ¿El hueso se mantiene igual o cambia sin que lo notes?
En este artículo vas a entender por qué el hueso de la mandíbula puede reducirse tras una extracción, a qué velocidad sucede y qué factores influyen en ese proceso.
El hueso no es fijo: necesita uso para mantenerse
Muchas personas imaginan el hueso como una estructura rígida, inerte, que permanece igual con el tiempo.
No es así.
El hueso es un tejido vivo que responde al uso. Igual que un músculo se atrofia cuando no se utiliza, el hueso también pierde densidad cuando deja de recibir estímulos.
En la boca, ese estímulo lo aporta el diente.
Cada vez que masticas, la raíz transmite pequeñas cargas al hueso. Son señales que le indican al cuerpo que ese tejido sigue siendo necesario.
Cuando el diente desaparece, esas señales también desaparecen.
Entonces ocurre algo silencioso. El organismo deja de invertir recursos en ese hueso y comienza a retirarlo poco a poco. Este proceso se conoce como reabsorción ósea alveolar.
No hay dolor ni infección. Simplemente, el hueso se va reduciendo milímetro a milímetro.
Una cosa importante. Un diente con endodoncia sigue cumpliendo esta función. Aunque no tenga nervio, mantiene la raíz y transmite carga, por lo que sí ayuda a conservar el hueso.
La velocidad del cambio: lo que ocurre en pocos meses
El caso de Carmen ilustra bien este proceso.
Tras extraerle una muela, decidió esperar antes de colocarse un implante. La herida cicatrizó sin problemas y todo parecía normal.
Pero por dentro, el hueso ya estaba cambiando.
La evidencia muestra que, tras una extracción, el reborde óseo pierde anchura de forma significativa, y gran parte de ese cambio ocurre en los primeros 3–4 meses.
Para hacerse una idea. Un reborde de 8 mm puede reducirse a 4–5 mm en ese tiempo.
Es decir, puede perderse aproximadamente la mitad del volumen en pocos meses, sin síntomas visibles.
Cuando Carmen volvió ocho meses después, el implante era posible, pero requería una cirugía adicional de regeneración ósea. Más tiempo, más coste y mayor complejidad.
Además, hay una confusión frecuente. Pensar que una prótesis removible protege el hueso.
No lo hace.
Cubre el espacio, pero se apoya en la encía, no transmite carga al hueso. Por tanto, el proceso de reabsorción continúa.
Tres factores que destruyen el hueso incluso con dientes
La pérdida ósea no solo ocurre cuando falta un diente. También puede avanzar con los dientes presentes, de forma silenciosa.
Hay tres situaciones destacadas:
1. Periodontitis
Es una inflamación crónica causada por bacterias bajo la encía.
Puede parecer que todo está bien por fuera, pero por dentro se pierde el soporte del diente.
El signo más visible es el sangrado al cepillarse. No se debe a la dureza del cepillo, sino a la inflamación.
2. Tabaco
La nicotina reduce el flujo sanguíneo en los vasos pequeños que nutren hueso y encía.
Esto afecta a la cicatrización y debilita la respuesta del hueso.
Los estudios muestran que fumar se asocia a un mayor riesgo de fracaso de implantes, llegando en algunos casos a duplicarse.
3. Diabetes mal controlada
La glucosa elevada de forma crónica daña los vasos pequeños y dificulta la cicatrización.
Además, existe una relación bidireccional:
la diabetes empeora la periodontitis y la periodontitis dificulta el control de la glucosa.
Cuando la diabetes está bien controlada, los resultados pueden ser comparables a los de personas sin diabetes.
Recuerda:
-
El hueso mandibular necesita estímulo; sin diente, comienza a reducirse de forma progresiva.
-
La pérdida puede ser rápida: gran parte ocurre en los primeros meses tras la extracción.
-
Factores como periodontitis, tabaco y diabetes mal controlada también influyen en su deterioro.
Si quieres profundizar, puedes ver el vídeo completo aquí.
Cuídate.
Dr. Alberto Sanagustín
Recibe el resumen clínico de mis vídeos directamente en tu correo. Suscríbete gratis aquí
00:00 Lo que nadie te explica cuando te dicen "no tienes hueso suficiente"
01:13 ¿Por qué el hueso mandibular desaparece cuando falta el diente?
02:58 La confusión más frecuente: ¿el diente con endodoncia protege el hueso?
03:15 ¿A qué velocidad avanza la destrucción del hueso y qué cambia si esperas?
05:28 La trampa de la prótesis removible que casi nadie conoce
06:35 La enfermedad silenciosa que destruye el hueso incluso con el diente puesto
08:18 Tabaco y mandíbula: los números que el dentista no siempre te dice
09:24 Diabetes y hueso: la relación bidireccional que complica todo
10:41 Qué puedes hacer hoy según el punto en que estés
10:54 Preservación alveolar: la pregunta que debes hacer antes de salir del sillón
12:08 Raspado y alisado: cuándo detiene la pérdida ósea (y cuándo no basta)
13:30 Implantes: qué dice realmente la evidencia sobre fracasos y éxito
14:16 Regeneración ósea guiada
15:09 Aviso si tomas Fosamax, Actonel o denosumab
16:28 Por qué el estado de tu hueso hoy puede importar más de lo que imaginas
17:49 Le medicamento experimental para crecer dientes
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Tan WL et al., Post-extractional alveolar hard and soft tissue dimensional changes in humans, Clin Oral Implants Res, 2012 Canullo L et al., Dimensional evaluation of biomaterials for alveolar ridge preservation, Clin Oral Investig, 2022 Mustapha AD et al., Smoking and dental implants: systematic review and meta-analysis, Medicina, 2021 Simpson TC et al., Treatment of periodontitis for glycaemic control in diabetes, Cochrane Database Syst Rev, 2022 Ruksakiet K et al., Discontinuing antiresorptive regimens and MRONJ risk, EFORT Open Rev, 2025
Recuerda que esta información general y educativa. No sustituye la consulta médica personal. Ante dudas sobre tu caso particular, consulta con tu médico.
No hay comentarios :
Publicar un comentario