7 trucos para no perder el control en situaciones difíciles

  Hay muchas situaciones que potencialmente pueden desquiciarnos y hacernos perder el control.

Problemas laborales, relaciones que se tambalean, conflictos familiares y presiones de todo tipo.

Quieres mantener la calma, pero sientes irritación, ansiedad o enojo.

Sientes como que estás perdiendo el control.

¿Te suena familiar?

No hay técnicas que sirvan para todo el mundo, pero algunos trucos pueden facilitarnos las cosas.

Aquí te muestro algunos que pueden ayudarte a mantener la calma en situaciones difíciles.

1- Evita reaccionar de forma automática.


Estúdiate y detecta situaciones que disparan en ti una reacción en “cortocircuito”, es decir, automática.

Estas situaciones son resortes que desencadenan las respuestas automáticas.  Pueden ser conductas, comentarios, provocaciones reales o supuestas... Me da igual. Lo importante es tu reacción.

Nos ha pasado a todos, pero es una forma de perder el control que puede tener consecuencias muy negativas.

Por ejemplo, estás en una conversación que es ridícula y carece de credibilidad. Puedes hartarte con tu interlocutor y soltar automáticamente algo como:

"¡Esta es la estupidez más grande que he oído nunca!"
"¡Esto es estúpido!"
"¡Esto es ridículo!"

Este tipo de reacción no es nada positiva. Tendrá consecuencias negativas. Al otro no le gustará.

Si te estudias, cada vez estarás más en sintonía con tus emociones y podrás identificar cuando te estás "calentando", cuándo te estás enojando, cuándo estás a punto de perder el control...

Darte cuenta a tiempo de que la chispa está empezando, te hará mucho más fácil evitar este tipo de reacciones automáticas perjudiciales.


2- Desarrollar respuestas preparadas con antelación a temas polémicos. 


Por ejemplo, estás con colegas que sacan constantemente ideas políticas opuestas a las tuyas.

Si esta es una situación difícil que te puede hacer el control, evitar involucrarte en la conversación.

Entrar en discusiones acaloradas no va a solucionar nada. Además, las emociones desbordadas pueden empeorar tus relaciones y tu salud.

La solución está relacionada con el punto anterior: conocerte.

Decide de antemano lo que dirás si alguien trae a colación un tema polémico. Por ejemplo, puedes decir algo como:

"Hoy prefiero hablar de algo que no sea política. "

O puede ser religión o puede ser fútbol o cualquier otro tema que pueda ser polémico o muy polémico.

El límite es tu creatividad. La idea es ponerse, pensar en esas situaciones y prepararlas con antelación.

3- Desvía la atención y evita temas cargados emocionalmente. 


Si alguien menciona un tema delicado, molesto o provocador, cambia de tema.

Desvía la atención a otro tema que no tiene nada que ver. Por ejemplo, puedes decir:

"¿Viste anoche la noticia sobre la nueva exposición en el museo de la capital?"
"¿Habéis comido en el nuevo restaurante del centro de la ciudad?” 

Tus amigos se darán cuenta de tu falta de interés en el tema y normalmente no insistirán en el asunto delicado.

No quiero decir que esta estrategia vaya a ser siempre útil, pero es una posibilidad que suele funcionar.

4-Busca una salida inmediata.


Si tienes mucha certeza de que te estás irritando y que vas a tener un ataque de ira, sal inmediatamente de la situación. 

Esta es una conducta de evitación. A mí no me gustan las soluciones que consisten en escaparse, pero puede ser la mejor opción para no caer en una situación grave o muy violenta.

Cuando estás en un grupo, puedes irte tranquilamente con alguna excusa.

Puedes decirles que tienes que ir al baño, que te ha sonado el móvil que estaba en modo vibración y es algo urgente... o que has recordado que tienes que hacer una llamada muy importante..

Según la situación puedes excusarte y no volver.

Otras veces la interrupción puede servir para que te concentres en la respiración, en el diálogo interno y recuperes la compostura para posteriormente volver a la situación con más serenidad.


5- Compartir de forma honesta tus sentimientos.


Dependiendo de la situación o el contexto, puedes decir algo así como:

"Estoy demasiado molesto para hablar de esto ahora. "
"No me encuentro bien para hablar de este tema"
"Prefiero hablar del tema cuando esté más tranquila y pueda pensar con más claridad. " 

Hacer partícipe a la otra persona de cómo te sientes, puede ser una estrategia simple para que el otro deje de presionar. Muchas veces funciona.

6- La historia se repite: úsala a tu favor.


Si un compañero y tú habéis tenido interacciones negativas durante trabajos anteriores, es probable que lo mismo vaya a suceder otra vez.

Reconoce que la historia se repite con frecuencia y evita problemas innecesarios.

Minimiza el contacto con esa persona e intenta mantener tu positividad en cualquier intercambio que tengas con este compañero.

Hay personas que aparentemente son muy persuasivos y se llevan bien con mucha gente.

Muchas veces eso no es porque sean muy hábiles relacionándose con los demás, sino que son hábiles centrándose en personas con las que se llevan bien de forma natural. 

No insistas en llevarte bien con todo el mundo. Intenta mantener un mínimo de cordialidad y sé realista.


7- Aceptar a los demás tal como son. 


Este es un punto difícil de lograr, pero vale la pena trabajarlo.

Darte cuenta de que cada persona es única, tiene su propia historia personal y tiene derecho a su propia opinión, aunque sea diferente a la tuya.

Y no solo tienen derecho a tener su propia opinión, sino que también tienen derecho a equivocarse. Por cierto, como cualquiera de nosotros mismos.

Muchas veces es mejor estar en paz que tener razón. Aceptar que no es el fin del mundo por no estar de acuerdo. Es algo normal y está bien que sea así.

Pensamos de una determinada manera en cierto momento porque no podemos pensar de otra forma.

Cada persona tiene su propia opinión sobre la base de sus propias experiencias de la vida y la interpretación que hace de estas. Cada uno está en lo correcto de acuerdo con sus experiencias.

Querer cambiar a los demás porque los ves demasiado tercos o equivocados, puede ser una formidable pérdida de tiempo.

No tenemos el poder de forzar el cambio en la mente de los demás, sino solo de sugerir otras perspectivas o visiones.

Sobre lo que sí tenemos más control es sobre nosotros mismos, nuestro diálogo interno y nuestras propias reacciones. A pesar de todo, nos suele costar cambiarnos a nosotros mismos. Si eso es así, imagina lo ingenuo que es pretender forzar el cambio en los demás.

Conclusión


El poder de mantener la calma, a pesar de las circunstancias, está dentro de ti. 

Si pones en práctica estos pequeños trucos, será más fácil que controles tu temperamento y tus reacciones en la mayoría de circunstancias, aunque  no solucionen todo...

Tener siempre presente que las situaciones difíciles son parte de la vida y van a seguir pasando. 

1-El primer paso es aceptarlo sin luchar contra la realidad.

2-El segundo paso es aplicar pequeños trucos como los citados aquí y que se basan principalmente en el autoconocimiento.

Te recomiendo ver la versión el vídeo:



¡Suerte!


Dr. Alberto Sanagustín
@alsanagust
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