Cómo motivarse para estudiar y hacer las tareas del día a día

¿Te cuesta motivarte para estudiar, hacer ejercicio o para el trabajo del día a día?

¿A veces te puede la pereza y pasa el tiempo sin que hagas actividades que son importantes o necesarias?

Te recomiendo ver este vídeo porque explico algunos de los bloqueos mentales más frecuentes y cómo superarlos. Después puedes leer el texto.



Ver el vídeo de motivación en YouTube.


En este vídeo voy a hablar sobre cómo motivarse y cómo vencer la pereza. Ya escribí un artículo en el blog sobre el tema, pero creo que es interesante ampliar un poquito porque es un problema que nos afecta a todos en mayor o menor medida en algún momento de nuestra vida dependiendo de la época o de la actividad.

Muchas veces nos puede faltar ganas, motivación o “chispa” para hacer lo que tenemos que hacer. Puede ser estudiar, prepararnos para un examen, encarar una oposición, simplemente hacer ejercicio físico o cualquiera de las tareas habituales que tenemos que hacer en nuestra vida cotidiana.

A lo mejor  tenemos que empezar una actividad que es importante o que es rutinaria, pero que hay que hacerla y no tenemos ningunas ganas.

Entonces, ¿cómo abordamos esta falta de motivación, está pereza o esta postergación que muchas veces puede ser indefinida?

En primer lugar lo que habría que hacer es analizar las causas para poder poner una solución en función de éstas.

Estas causas pueden ser físicas o mentales.

En primer lugar, las causas físicas son evidentes si tienes fiebre, un cansancio muy importante porque tengas una anemia o algún tipo de enfermedad como un problema tiroideo... En fin, cualquier problema orgánico o físico que te afecte. Un efecto secundario será la falta de motivación y no tener ganas de hacer nada. Esto es normal. Tienes que visitar al médico y ver  cómo solucionas estas dolencias físicas.

En segundo lugar hay una serie de causas que serían más bien bloqueos mentales más o menos inconscientes. Es interesante que los conozcamos para poder abordarlos de una forma racional y así luchar mejor contra ellos.


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El primero es no saber por dónde empezar


Puede ser que tengamos mucho que estudiar y nos sintamos desbordados por la cantidad de material. Esto también puede pasar con cualquier otra situación.

Entonces, si no sabemos por dónde empezar, ¿qué tenemos hacer? Pues lo más práctico es por cualquier sitio, es decir, empezar a moverse, empezar a actuar y conforme vayamos actuando iremos aclarando la situación.

Podemos ir tomando notas, podemos ir valorando, podemos ir ordenando; pero la experiencia misma de actuar es la que nos impulsará en forma de una inercia hacia una reflexión que nos hará movernos cada vez mejor. O sea, lo primero es empezar.

¿No sabes por dónde empezar? Actúa. Empieza por cualquier sitio.

El segundo bloqueo es que no quieres empezar hasta no tener confianza o seguridad en tu capacidad


Esto es una tontería.  Si lo reflexionas, no puedes tener confianza en ti mismo  si no has hecho nunca una actividad. Si no tienes ninguna experiencia o casi no la tienes, la única confianza que puedes esperar es fe o tener coraje para empezar algo a pesar de tu inseguridad.

Estamos lo mismo que lo anterior. Lo que hay que hacer es actuar y entonces irás adquiriendo la experiencia que necesitas y una seguridad real en función de las vivencias positivas que vayas acumulando.

Lo que no puedes pretender es empezar a ver pacientes sin sentir inseguridad cuando eres un estudiante y tienes que hacer alguna historia clínica. O querer aprender a nadar y empezar desde el primer día sintiéndo seguridad y confianza. Quien dice nadar o hacer una actividad profesional dice cualquier cosa.

Primero has de ir acumulando práctica real y la confianza vendrá después. Lo único que has de tener es fe y empezar a actuar cuanto antes.

Tercer bloqueo la comodidad. No querer sufrir en absoluto. Es tener aversión al disconfort.


Siempre se dice que hay que ir más allá de la zona de confort... Esto es lógico. Si quieres aprender y si quieres progresar, normalmente experimentarás incomodidad.

O sea, si quieres aprender a nadar o a correr en bicicleta... al principio sentirás inseguridad.

Si quieres aprender un nuevo idioma y tienes que empezar a hablar, sentirás inseguridad.

Entonces, tienes que ir un poco más allá... No quiere decir que seas suicida, pero una incomodidad tienes que sentir para habituarte a la nueva situación e ir aprendiendo y teniendo una retroalimentación.

O sea, por definición, si no tienes experiencia es lo afirmábamos antes... experimentarás inseguridad y también incomodidad. Es lo que toca. La comodidad vendrá con tiempo. Hay que meditar en esto y buscar esa incomodidad para poder aprender.

¿La solución a este bloqueo? Lo mismo que antes: acción.

Cuarto bloqueo es querer tener la certeza de que va a salir todo bien


Esto tampoco se sostiene. Vivir es incertidumbre. Si quieres garantías absolutas, lo llevas mal porque nadie nos puede garantizar nada. Solo podemos calcular probabilidades.

Esto no es un planteamiento de blanco y negro, es decir, no consiste en que te arriesgues a lo loco; pero sí asumir un nivel de incertidumbre en cuanto al resultado de nuestras acciones.

Un ejemplo típico es la gente que se bloquea y no se quiere presentar a un examen porque no se lo sabe todo al cien por cien y no tiene la seguridad de que va a aprobar o que va a sacar una buena calificación. Fracasa por este bloqueo perfeccionista absurdo.

Nadie te puede dar certezas. Aquí estamos en lo de siempre. Lo que hay que hacer es actuar y ver a ver lo que pasa. Pones los medios y ya se verá.

El quinto bloqueo ¿cuál es? No querer actuar y  empezar una actividad hasta no estar perfectamente motivado.


Queremos empezar cuando estemos completamente comprometidos, completamente inspirados o todavía más... no querer actuar hasta no tener una pasión desbordante por el tema o por lo que tenemos que hacer.

Esto es nefasto a la hora de conseguir cosas.

En realidad,  estamos poniendo la carreta delante del burro.

A ver... lo que tira de la carreta es la acción. Lo que tenemos que hacer es primero actuar y después viene la motivación. No es al revés.

No tenemos que estar motivados ni apasionados ni perfectamente comprometidos para empezar a actuar. Es lo contrario muchas veces.

Empiezas a actuar a pesar de sentirte inseguro o insegura, a pesar de no tener un compromiso total, a pesar de la inseguridad, a pesar de no tener certeza de los resultados, a pesar de las dificultades.

Tus pensamientos pueden ser negativos, tu actitud puede ser negativa, incluso puedes tener emociones negativas más o menos secundarias a esos pensamientos; pero lo que hay que hacer es llevarlos consigo y saludarles..."Vale, muy bien. Es normal"... y empezar a actuar, empezar a moverse.

Esta inercia actuará como una bola de nieve que hará que cada vez tengamos más ganas de hacer lo que tenemos que hacer... Puede ser estudiar, puede ser hacer ejercicio físico,puede ser salir o actuar en público o lo que sea.

Tener esa idea de la prioridad de la acción es muy importante y luego ya vendrá la inspiración y la motivación.

¿Cómo tenemos que proceder?


Ya he dicho en cada uno de los anteriores puntos que la acción es lo más importante.

Empezar a actuar a pesar de cualquier objeción que podamos tener. O sea, hay que meterse en la cabeza que lo primero no es la motivación y estar motivados, sino lo primero es actuar dirigiéndonos a hacia los objetivos que consideramos importantes.

Es interesante que estos objetivos que estén conectados con nuestros valores, con lo que nosotros consideramos importante para nuestra vida; pero tenemos que actuar a pesar de todas las inseguridades y después la motivación vendrá con toda su fuerza, incluso la pasión.

Muchas veces una cosa no nos gusta mucho, pero conforme la vamos haciendo cada vez mejor estamos cada vez más motivados, tenemos cada vez más ganas de hacerlo. Incluso podemos apasionarnos por algo que al principio nos dejaba indiferentes.

Lo importante es empezar poco a poco, pasito a pasito... Se dice que "¿cómo te comes un elefante?... Trocito a trocito"... Pues esto se aplica todo. A lo mejor correr durante una hora te desanima, pero caminar durante unos minutos es fácil. Estudiar durante cuatro horas o cinco horas seguidas será difícil, pero estudiar durante quince minutos o media hora es mucho más fácil.

Se puede utilizar una técnica: el cronometraje.

Consiste simplemente en utilizar el cronómetro que hay en el móvil o uno que tengas de cocina... o de cualquier tipo y poner cinco minutos. Haces la actividad que tienes que hacer, sea la que sea, durante esos cinco minutos y cuando suene la alarma tras los cinco minutos, paras. Es posible que  decidas que, ya que tienes inercia, quieres seguir hacia delante y actuando.  Esto tu elección.

Todas estas estrategias van dirigidas impulsarte actuar y aprovechar esa inercia.

Como conclusión, empieza a actuar y la motivación vendrá después.

"Siembra una idea y cosecharás un deseo;
siembra un deseo y cosecharás una acción;
siembra una acción y cosecharás un hábito;
siembra un hábito y cosecharás un carácter;
siembra un carácter y cosecharás un destino"
  William James

Dr. Alberto Sanagustín
@alsanagust

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