Tener éxito o morir

¿Tienes algo en contra de las charlas o conferencias motivacionales?

En principio, parecen algo inofensivo.


Se parece a salir a dar una vuelta y tomar algo con amigos. Puede ser un momento agradable, que te sirva para recargar las baterías y te dé un poco de impulso para seguir a delante.


Un orador hábil puede cambiar el estado de ánimo del público y conseguir que personas que estén desmotivadas se encuentren mejor.

Si están mejor, es más fácil que cambie su conducta y actúen.

Normalmente, será un estado de mejoría temporal, pero parece algo bastante inocuo.

He leído algunas críticas destructivas en contra de este tipo de charlas especialmente en el ámbito de la empresa.

Se insinúan intenciones ocultas, una mentalidad de fomentar una actitud positiva acrítica y cuestiones por el estilo. Es posible.

No tengo experiencia en el tema  y no puedo juzgar. Supongo que habrá de todo.

A mí me interesa más la cuestión del contenido del discurso.

Es verdad que una charla o conferencia de este tipo se queda en un nivel superficial.

En realidad, no suelen darte información concreta y útil para tu profesión o para poner en marcha una iniciativa definida.

Tampoco te darán información para que gestiones tu estado de ánimo de una forma consistente.

Suelen ser charlas genéricas que te animan a trabajar duro para conseguir tus objetivos, ser más feliz, más optimista…

Es verdad, pero si no tienes unas expectativas poco realistas, no creo que haya mucho problema.

Normalmente, no aprenderás nada concreto o de utilidad práctica, pero hay tiempo para todo.


¿En qué consiste?

Como decía, lo veo como una forma de entretenimiento y no es nada misterioso.

Al fin y al cabo, cambiar el estado de ánimo de la gente desde un escenario es lo que hacen los artistas: actores, humoristas o cantantes.

En este caso es un monólogo que trata de estimular a la gente para que se sienta mejor y actúe.
A veces pueden pedir que el público participe de alguna manera para que sea más estimulante.

¿Hay que ser un especialista?

No creo que para hacer esto haya que ser necesariamente un especialista en salud mental.

Un actor que tenga un buen guion puede ser excelente interpretando este papel.

Tendrá muchos menos conocimientos que un profesional de la salud mental, pero su entrenamiento en el escenario puede ser mucho más útil para el objetivo de cambiar estados de ánimo del público.

En ese contexto, la meta no es hacer un tratamiento, sino entretener dando ánimos.

Todos conocemos en la vida cotidiana a gente que sabe hacer esto bien. Puede ser un familiar o un amigo. No hace falta tener una titulación oficial para esto.

Lo que veo más problemático es que esa persona baje del escenario y empiece a hacer un asesoramiento personal.

Aquí sí que puede haber problemas si no se dejan claras las fronteras entre motivar a alguien y ayudarle a establecer objetivos y hacer psicoterapia.

Me parece un territorio pantanoso, pero no es de lo que quiero escribir.

Si nos centramos en la charla en público, el problema principal es que tenga un buen asesoramiento en el guion.

Y digo esto porque en los guiones puede colarse pseudopsicología o pseudociencia en general. El peligro de esto dependerá de los objetivos del orador.

  • Si se queda solo en la charla, las ideas mágicas dispersas puede que no sean muy peligrosas.

  • Si eso forma parte de una sistemática o embudo para vender más, sí puede serlo para los que piquen el anzuelo.

Algunos insisten de forma enérgica en ideas dogmáticas sobre el éxito y valores que pueden meter mucha presión en algunas personas y ser contraproducentes.

Como comentaba, si es una charla, no tiene porqué pasar nada. Si son ideas repetidas que la persona objetivo se acaba creyendo, puede que no sea tan bueno o directamente malo.

Dependerá de la predisposición y el tipo de espectador que esté recibiendo esas doctrinas.

Éxito de vida o muerte

Me centraré una idea en concreto que he visto en algunos oradores motivacionales americanos. No sé si también se da en los de habla hispana.

Usan metáforas para motivar que comparan las ganas de tener éxito con las ganas que tienes de respirar cuando tienes una sensación de ahogarte.  

Algunos explican técnicas que recomiendan hacer afirmaciones enérgicas, moviéndote bruscamente, gritando y cosas similares.

Estimulan el luchar sin descanso por tus objetivos e ideas por el estilo.

Como comentaba antes, una exposición a esto normalmente será inofensiva. Meterte estas ideas en la cabeza de forma repetida, no me parece muy sano. Es más, me parece enfermizo.

Por una parte, los valores que se cultivan son desequilibrados.

Si van en una dirección muy materialista de dinero, fama, belleza y similares, mal asunto.

Hay una descompensación hacia el trabajo y el éxito material. Aunque ese tipo de objetivos tengan su importancia, pueden desviarte de otros valores importantes como la salud, la familia, los amigos, etc.  Hay una hipertrofia de unos aspectos en detrimento de otros.

Por otra parte, para motivar plantean el éxito como una necesidad de vida o muerte. 

Es un “debo conseguirlo” rígido y dogmático, un pensamiento en blanco y negro, todo y nada.


O triunfo o nada.Parece que la alternativa al éxito sea la muerte

Esta es una buena receta para perder la salud física y mental.

El problema es que te sometes a una presión brutal por cuestiones que NO son de vida o muerte en ninguno de los casos.

Al final la gente se descompensa y vienen las crisis de ansiedad, ataques de pánicos, estar “quemado”, depresiones e infartos.

Hasta he oído la recomendación de dormir menos para centrarte en tus objetivos…

La verdad es que algunas afirmaciones sorprenden y espero que la gente no se las tome demasiado en serio.

Los estados que piden son imposibles de mantener a no ser que estés en un estado maníaco o te enganches a sustancias estimulantes que te ayuden a mantener la presión.

En los dos casos es muy mal asunto.

Al final, si no descansas, te vuelves “loco”, disminuyes tu rendimiento y acabas peor.

Plantear los objetivos propios como si fueran una cuestión radical de vida o muerte es una receta para el fracaso. 

Conclusión

Está bien tener objetivos en cualquier ámbito de tu vida.

Está bien desearlos con intensidad, querer superarse y progresar.

Está bien luchar con dureza para que tus aspiraciones se conviertan en realidad.

PERO

Y este “pero” es importante.

Si no consigues lo que anhelas o te quedas corto,

no será el fin del mundo,

no será un desastre total,

no será una catástrofe,

no será la muerte…

Será desagradable, desafortunado, inconveniente o molesto y nada más.

Y todavía podrás ser feliz o muy feliz. Quizás algo menos, pero feliz al fin y al cabo.

Eso es lo que hay que repetirse.

Suerte.

Dr. Alberto Sanagustín
@alsanagust
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