Meditación: actitud, postura y dolor

Por Alberto Sanagustín  

  En otro artículo comentaba algunos peligros del mindfulness
y en éste voy a comentar un problema recurrente: dolores y rigidez.
  Hay bastantes personas que se quejan de
dolores de espalda y piernas durante la meditación (mindfulness formal), sobre
todo cuando se practica de forma prolongada y repetida durante varios días.
  El origen de estos problemas es la postura forzada.
Siempre que veo imágenes de gente meditando en posturas típicas orientales, me
sorprendo.  Da la impresión de que esas
posturas son algo esencial para la meditación, pero son algo
secundario.
  El problema se genera al pasar técnicas de una cultura a
otra sin separar el grano de la paja. Lo entiendo porque a mí también me pasa.
  Los occidentales no
estamos adaptados a actitudes corporales comunes que son comunes entre los orientales. No estamos
habituados desde la infancia. Cuando
tenemos cierta edad, resulta doloroso y muy duro ajustarnos a ellas.  
 Lo curioso es que la postura no es tan importante. Las posturas típicas de meditación budista e hindú son un accesorio cultural
parecido a determinadas costumbres alimentarias que nos son ajenas. Si en una
cultura comen insectos, es lógico que a nosotros nos cueste adaptarnos. Lo mismo pasa con rituales que adoptan al comer o relacionarse.
¿Qué es lo esencial en la meditación (mindfulness formal)?
   Tu actitud mental. No tiene nada que ver con las posturas.
Si practicas la variante  meditativa más frecuente, usarás la meditación
respiratoria.
   La actitud adoptar es la de observador que no juzga ni
valora
.  Te centras en la respiración. Te
enfocas en su ir y venir como si esos movimientos respiratorios fueran las olas que vienen y van en la orilla de
la playa. Prestas atención a la sensualidad de ese movimiento.
   Esta actitud  incluye
un aspecto muy importante: tu reacción ante las distracciones. Esa reacción es
más importante que el despiste en sí mismo.
   Si te das cuenta de que has distraído y te enfadas, vas
mal. Si te despistas y reaccionas con un desbordamiento en tu diálogo interno y de
emocional, no estás en el buen camino.
   La actitud correcta ante la distracción, es la amabilidad,
compresión y respeto hacia uno mismo.
Acto seguido vuelves suavemente a la
sensualidad del ir y venir de tu respiración.
   Si te das cuenta que te despistas con frecuencia, pero reaccionas
de forma compasiva  y sigues con la respiración, vas bien. 
  Los pensamientos van y vienen como las nubes en el cielo, pero tú a lo tuyo, a la respiración, observándola, sin manipularla y dejándola fluir con libertad.
   Da igual  cuántas veces te distraigas porque estás cultivando
la actitud meditativa correcta.
Esa actitud 
es la que pretendemos trasladar  hacia nosotros mismos y los demás durante la
vida cotidiana.
  ¿Qué función tiene la postura?
   La única recomendación  es adoptar una postura
cómoda
en la que no te duermas y puedas seguir el proceso sin entrar en un
estado de somnolencia. No estamos en una competición ascética de mortificación.
Conclusión:
   La actitud es el aspecto más importante de la meditación
formal. 
Tiene dos aspectos:
1- Ser una observadora que no juzga.
2- Ser amable y compasiva contigo misma ante despistes y
fallos.
   No hace falta adoptar posturas forzadas. Sólo debes centrarte
en el aquí y  ahora de la respiración en
una postura cómoda, pero que te permita estar despierta.
Si lo haces así, triunfarás o, mejor dicho, desaparecerás
¡Medita!
Meditación: actitud, postura y dolor
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