Sobre la falta de confianza y seguridad

  Necesitas dar una charla, pasar una consulta, visitar clientes… y no tienes experiencia.  Una  desagradable sensación de falta confianza te acompaña.

La falta de seguridad es un problema habitual al hacer tareas con poca experiencia y que nos imponen nuestros estudios o nuestra profesión.

Detrás de la falta de confianza está el miedo a hacerlo mal, a la crítica, al qué dirán o a perder la autoestima.

Esta situación puede ser un problema porque podría generar una espiral mental negativa que nos acabe bloqueando por completo

En otras ocasiones solo estamos en un estado más o menos constante de sensación de inseguridad y lo vivimos muy mal.

inseguridad, falta de confianza

¿Qué solución hay para esta inseguridad?

En otras partes de este blog he tocado este tema al hablar de los estados mentales, vencer la timidez, la pereza y temas similares.

Puede haber muchos abordajes. Se puede actuar a nivel del diálogo interno, del cuerpo, de la conducta o del contexto.

Todo dependerá de la intensidad del problema, del momento vital de la persona, su forma de aprender y su visión de cómo es la realidad.

No me voy a extender.

En la mayoría de las ocasiones, no hay que hacer nada especial y quizás usar demasiadas “técnicas” es una pérdida de tiempo o puede que empeore la situación.

¿Cómo podemos plantearlo?

1-Primero, hay que entender que es normal que sintamos inseguridad cuando empezamos una cosa nueva. 

Eso le pasa a todo el mundo que está dentro del espectro de la normalidad.

Si tienes una seguridad absoluta sin tener experiencia o en situaciones arriesgadas, algo falla. Quizás serás un temerario, una persona irresponsable o un antisocial.

Lo de ser “antisocial” es interesante. Como las personas que suelen pedir ayuda tienen mucho miedo a las críticas o a la falta de aprobación de los demás, muchas veces se argumenta en contra de esa necesidad ser aceptado o aprobados.

Eso está bien. Es importante aprender a ser menos sensible.

Lo que se olvida es que también ocurre lo contrario: personas que son extremadamente seguras y temerarias. Algunos tienen sensación de invulnerabilidad.

La idea que quiero transmitir es que el objetivo de la cuestión de la confianza no es todo o nada.

El objetivo no es pasarse al extremo opuesto y transformarse en una persona antisocial y totalmente indiferente a la opinión de los demás.

La meta es transformarse en una persona más ajustada y equilibrada.

Volviendo al inicio. Si tienes una sensación de inseguridad cuando haces algo nuevo o cuando arriesgas en algo que te importa,  es normal. 

No hay que hacer una montaña de un grano de arena. No pasa nada. Eso forma parte de la condición del ser humano.

Como escribía en otro artículo, ser humano incluye la inseguridad, las dudas, la falta de confianza, la imperfección o el sufrimiento.

Y, por supuesto, la seguridad, la confianza y el ser feliz también está incluido en nuestra humanidad.

Aceptemos lo obvio: somos humanos.

Lo recuerdo porque a veces me da la impresión de que buscamos técnicas psicológicas para ser máquinas inhumanas.

Eso no es posible ni deseable.

2-En segundo lugar, hay que saber que la base de la seguridad es la práctica. Si quieres estar segura o seguro dando una charla, haciendo una exposición o viendo un paciente, no queda más remedio que practicar una y otra vez.

 Quizás puedes empezar en una situación más controlada, menos arriesgada, pero hay que practicar.

   ¿Cómo quieres sentir seguridad llevando un coche si nunca lo has hecho?

   ¿Cómo quieres sentir seguridad escribiendo si nunca has escrito nada?

   ¿Cómo quieres sentir seguridad hablando en público si nunca lo has hecho?

   ¿Cómo quieres sentir seguridad visitando enfermos si eres un estudiante de medicina o enfermería y solo has leído sobre el tema?

   ¿Cómo quieres sentir seguridad haciendo algo de lo que no tienes ninguna experiencia?

Conclusión

1-Asumir tu parte humana.  

2-Simplificar. No querer usar miles de técnicas milagrosas que al final nos lían más.

3-Saber qué tienes que hacer en función de tus valores. Después actúa a pesar de la inseguridad y las dudas.

4-Practica una y otra vez, sin prisas, hasta que lo hagas bien. La seguridad vendrá después.

5-Recuerda que no es tan malo que te falte algo de confianza. Es humano.

Piensa que el exceso de confianza no es tan bueno:

 “La confianza es madre del descuido” (Baltasar Gracián)

Y, como siempre, si tienes un problema serio, consulta sin dudarlo con un especialista.

Recuerda compartir el artículo con las personas a las que pueda ser útil.

Gracias.

Dr. Alberto Sanagustín
@alsanagust
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