Deja de fumar y vive

Fumar es un hábito tóxico extendido, pero en los últimos años ha ido disminuyendo por las campañas antitabaco y las restricciones sucesivas, al menos en España.

Es una suerte que se haya ido imponiendo la conciencia sobre su nocividad, la necesidad de restringir su uso y que socialmente esté peor visto.

Mis hijos y las cafeterias

Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños, entraba en alguna cafetería y en más de una ocasión había tenido que irme. El humo de tabaco hacía irrespirable estar ahí. ¿Por qué mis hijos tenían que respirar esos “excrementos flotantes”? Ya había evidencia científica abrumadora de que el tabaco era nefasto incluso para fumadores pasivos.

Me sorprendía tener que soportar esa situación. La asumía como inevitable, procuraba esquivarla y seguir hacia delante. Es cierto que nadie me obligaba a entrar o permanecer en un local.

Los empleados

Un pensamiento me resultaba molesto como médico. Era la situación los trabajadores en esos locales. Algunos podían estar sanos, pero otros habían sufrido algún problema cardíaco o respiratorio. Esas personas tenían que respirar, obligatoriamente, en su centro de trabajo, el humo que les escupían los clientes y aguantarlo durante horas. No podían escapar y las consecuencias eran muy malas para su salud…

Los sanitarios

Como médico en ejercicio, otra situación bastante desagradable era ir a la sala de estar de un hospital o a la sala de descanso de un centro de salud y encontrar un ambiente irrespirable por el humo de tabaco. En este caso al hedor del humo se añadía al patetismo de que los fumadores eran sanitarios…Mal ejemplo de los que tenían que saber más.

Juzgar a los demás

En realidad, comprendo la perturbación mental que causan las adicciones y no soy quién para juzgar a nadie, pero no por eso dejaba de sentir estupefacción por el espectáculo.

Mejoría de la situación

Menos mal que la situación fue cambiando. Como comentaba al inicio, al menos en España, la prohibición de fumar en cualquier espacio de uso abierto al público, que no esté al aire libre, se impuso y estas situaciones dejaron de verse.

Espero que no demos pasos atrás en virtud de no se sabe qué libertades o excusas inventadas. Espero que no volvamos a las cavernas.

Salud y prevención

No hace falta que explique que el tabaco es nefasto para la salud. Ya sabemos que fumar, aunque sea un cigarrillo al día, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares (angina de pecho, infarto…), problemas respiratorios (bronquitis crónica) y cáncer (pulmón, laringe, vejiga…). Cualquier búsqueda por Internet te ofrecerá multitud de resultados.

En el anterior artículo sobre chequeos de salud hacia referencia a que por mucho que quieras prevenir, si sigues fumando, estás haciendo el ridículo, perdiendo el dinero y gastando recursos inútilmente.

La maniobra más importante que está bajo tu control para prevenir y cuidar tu salud es simple: dejar de fumar.


¿Cómo dejar de fumar?

En realidad, solo consiste en algo pasivo: dejar de hacer algo…Dejar de comprar el paquete tabaco, dejar de meterte el cigarrillo en la boca…

Eso que parece tan fácil no lo es debido a las características de la adicción a la nicotina. A pesar de todo, mucha gente “corta por lo sano”, incluso teniendo gran dependencia.

Yo nunca he sido fumador y no estoy en posición de sermonear a nadie. Sé por la experiencia de mis pacientes (y no pacientes) que cuesta esfuerzo, pero no es imposible. Mucha gente lo deja indefinidamente, incluso sin ninguna ayuda.

¿Qué hace falta para dejar de fumar?

Motivación. 

¿Qué es la motivación?

Tener razones suficientes, un porqué para hacer algo. En este caso, dejar de hacer algo.

Piénsalo un momento:

¿Qué razones tienes para dejar de meterte “estiércol” en los pulmones?


¿Motivación o acción?

Pero, por favor, no esperes a tener las razones y motivación perfecta. Muchas veces la acción no viene después de la motivación, sino al revés. Se actúa y luego empieza la motivación.

Actúa buscando información, leyendo sobre los efectos nocivos del tabaco, sobre las experiencias de otros y, si los crees necesario, pidiendo ayuda. Al poco tiempo de actuar, tus razones y tu motivación para dejar de fumar, te seguirán.


Dr. Alberto Sanagustín
@alsanagust
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